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La actualidad de Spinoza y el pensamiento latinoamericano

 
La actualidad de Spinoza y el pensamiento latinoamericano 

Entrevista al filósofo argentino Diego Tatián 


Por: Ernesto Castro García
Círculo de Estudios Vitalistas 











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La actualidad de Spinoza y el pensamiento latinoamericano 

Entrevista al filósofo argentino Diego Tatián 



Por: Ernesto Castro García
Círculo de Estudios Vitalistas







Ernesto:
Buenas noches a todas y todos. Agradezco muchísimo la presencia de Diego Tatián, investigador, profesor, doctor por la Universidad de Córdoba de Argentina. Que nos está acompañando esta noche para platicar sobre Spinoza, sobre la filosofía de este autor de la modernidad que tiene  mucho que plantearnos el día de hoy en esta sesión.  Previo a nuestra plática, yo le hice un par de preguntas a Diego que me gustaría discutir.
 
La primera de ellas, Diego, agradeciendo nuevamente aquí tu presencia  es precisamente, ¿Qué es eso que encuentras de invaluable en la filosofía de Spinoza, que nos ayude a comprender las condiciones actuales de la organización o desorganización ética y política en Latinoamérica?
 
Diego Tatián:
 
Ahora sí, bueno muchas gracias. Quería comenzar por agradecerte y al Círculo de Estudios Vitalistas por esta invitación a esta charla, a esta  conversación y también por las preguntas por supuesto. Preguntas muy importantes. Respecto de ésta, que en efecto, con un conjunto de amigos y de amigas desde hace ya muchos años, estamos tratando de desarrollar un programa de lectura de la filosofía de Spinoza en clave latinoamericana; que de alguna manera es, lo pensamos como alternativa al desarrollo del gran programa de lectura europeo que tiene inicio quizás en el mayo francés, de Spinoza como un pensador del deseo contra el poder, digamos así, un pensador libertario, en el viejo uso de la palabra.  Este es un pensador que de alguna manera desbloquea un conjunto de temáticas y de problemas a los que había llegado la izquierda más tradicional, más ortodoxa, más convencional en ese momento, Y que por supuesto, fue y es una fecundidad enorme. Ahora bien, nos parecía y me parece en particular, que de alguna manera, América Latina tiene un conjunto de problemas, y sobre todo que si hay un texto, el texto eminentemente filosófico en América Latina es la política. Es decir, hay un interés filosófico en la política prioritaria, que cuya experiencia, vuelve inaplicables, la palabra me parece pertinente, el conjunto de conceptos pensados para realidades que son diferentes, o por lo menos parcialmente. No se trata por lo tanto, de tomar al spinozismo y al pensamiento de Spinoza como  un conjunto de ideas que podemos aplicar directamente sobre una materia, sino,  pensar con Spinoza, pensar con,  los dilemas en América latina y por lo tanto, concebir al spinozismo como un campo de trabajo. Como un campo de trabajo filosófico, político, de la teoría social, de la militancia política, por supuesto. Y junto con esto, bueno, reivindicar  la necesidad de desarrollar un spinozismo en lengua castellana. Ninguna lengua es por sí filosófica, deviene filosófica, en la medida que un conjunto de personas trabajan sobre ella para hacerle decir, para poder decir con ella, en fin, cosas ¿no?. Y entonces, el desarrollo de un spinozismo en lengua castellana y también en lengua portuguesa me parece muy importante y está en el centro de este proyecto, que un poco espontáneamente desde el principio, tratamos de desarrollar. Y básicamente, para no extendernos tanto, Spinoza es uno de los pocos filósofos del canon, por decir así,  o de la historia de la filosofía, que ha buscado pensar la noción de democracia. Es decir, de Platón a Kant, generalmente los filósofos han sido renuentes respecto a este término o concepto de despotismo de las mayorías. Bueno, Spinoza piensa la democracia de una manera completamente diferente. Y es un tipo de democracia que no tiene nada que ver con lo que actualmente se entiende por esta palabra. No es una democracia puramente procedimental o puramente formal, sino sustantiva, que toma en cuenta la complejidad y la realidad, una democracia realista, en el sentido maquiaveliano del término. Entonces,  me parece que hay, sabiendo, un filósofo que vivió hace tres siglos y medio, que no conoció la sociedad de masas, cuyos problemas eran otros, y no se trata por lo tanto, como te decía, de aplicar, sino, de dejarse estimular y pensar con él un conjunto de problemas, bajo el presupuesto de que sus ideas están vivas y tienen cosas para aportar.
 
Ernesto;
Muchas gracias por esta respuesta que creo se conecta en una regulación precisamente de causa y  efecto con el horizonte político que estamos viviendo en Latinoamérica, y tiene que ver precisamente con la siguiente pregunta. ¿Cómo se puede leer en términos afectivos, precisamente, este incansable resurgimiento de la ultraderecha en diferentes latitudes del mundo y ahora mismo en las condiciones que ciertos espacios, ciertas dinámicas en latinoamérica las estamos padeciendo?  ¿Cómo leemos eso Diego?
 
Diego Tatián:
 
Si, yo creo que es una pregunta absolutamente fundamental, porque se verifica, como decís, una irrupción de cosas, que de cierta ingenuidad podríamos haber creído que estaban superadas o que eran cosas del pasado; y sin embargo, todo está siempre ahí, buscando, esperando el momento de su reactualización, de su manifestación o como lo quieras llamar. Y a mi me parece que lo que explica eso, y en esto también me parece que Spinoza aporta para explicar fenómenos desgraciados como estos. Por supuesto que tiene una dimensión económica, tiene causas que podemos llamar económicas.  Pero tienen  una dimensión afectiva, también prioritaria y primaria. A mi me parece que hay una  profunda insatisfacción  a la base de estos fenómenos. Hay vidas profundamente dañadas que digamos  están saturadas de pasiones tristes y sobre todo de pasiones de odio, y que se manifiestan en una identificación con propuestas políticas que tienen que ver con la destrucción, con la crueldad, con la exclusión, con la segregación. Y de alguna manera, hay una derecha que gestiona de manera muy eficaz todo un régimen de afectos y un régimen de deseos. Recordemos que para Spinoza  el deseo no es autónomo, el deseo siempre es hetero-determinado, las personas se creen libres, dice Spinoza, porque son concientes de lo que desean, pero no saben por qué desean lo que desean. Y ese porqué desean lo  que desean, es siempre una determinación  exterior, que puede ser pensado como manipulación política ciertas veces, o  no. Y por tanto, la libertad no es hacer lo que uno quiere, sino saber por qué uno quiere lo que quiere.  Es la extensión hacia las causas del deseo por decir así, por  parte del pensamiento o de una conciencia que es filosófica pero también es política. Que es individual, pero también es común. Entonces, la discusión, el debate público es fundamental  para esto, no estoy hablando de nada que pueda ser demasiado sofisticado. Entonces, me parece básicamente, que hay un poder de determinación de los afectos y de los deseos que tal vez es mayor que nunca, que  se vale de las vidas dañadas para impulsar ese deseo en determinada dirección, que es una dirección que estropea la vida en común, efectivamente.
Ernesto:
Es interesante Diego, porque significa, de alguna manera, algo que vamos a retomar más tarde, que hay como una potencia en esas pasiones tristes, una vez determinadas, precisamente, por estos mecanismos de poder.
 
 
Diego Tatián:
 
Deleuze tiene una frase que habla del poder de la impotencia. La impotencia no es pasividad. No siempre es pasividad, no siempre es retracción, no siempre es quietud, no siempre es inhibición. ¿No? La impotencia puede ser un poder de daño muy grande, manifestarse como un poder de daño muy grande, y la tristeza también, y el odio también. Sabemos del poder del odio, los efectos del odio, lo que el odio puede. Entonces, me parece a mi que el gran desafío para la democracia en términos de Spinoza, es preguntarse y responder a la pregunta ¿cuáles son las pasiones o los afectos propiamente democráticos?, ¿cómo generar condiciones económicas y políticas para que el deseo no desee la autodestrucción o la destrucción del otro y de la otra?, sino que se oriente hacia una composición de sociedades más integradas, más plenas, en las cuales, el derecho natural de las personas puedan tener una expansión suficiente. Bueno, esa pregunta no es de  respuesta fácil, sino que tiene una dificultad, requiere de un trabajo, hay una opacidad ahí,  pero me parece que es el gran desafío de la democracia. Y de alguna manera la opción por las ultraderechas en grandes sectores de la población, es porque la democracia no ha sabido generar un encantamiento, por decir así, no ha sabido abrir una dimensión cualitativa, una dimensión afectiva, que acompañe a un conjunto de políticas públicas, que si no tienen esa dimensión, quedan absolutamente descarnadas y efectivamente, se vuelven muy vulnerables a propuestas que movilizan en este caso pasiones tristes. Entonces, la dimensión afectiva en la democracia me parece que es una pregunta completamente central.
 
Ernesto:
Diego, querría antes de terminar, preguntarte dos cosas. La primera tiene que ver precisamente con esta posibilidad de la ampliación de la democracia, como señalas, con esas promesas y expectativas y su relación con la potencia de la multitud. Una de las cuestiones de las que te había escrito en nuestro intercambio, era precisamente, para indagar que encontrabas tú de necesario, de novedoso en esa resistencia, que ahora mismo en tu espacio cultural, geográfico, que es Argentina, se encuentra una gran resistencia frente al desmantelamiento de estas instituciones, ¿cuál sería esa novedad o esa posibilidad de esta potencia de la multitud que está siendo resistencia en Argentina ahora mismo?
 
 
Diego Tatián:
En Argentina, está pasando, digo, es un gran laboratorio internacional.  Recuerdo una frase de Karl Krauss, un gran ensayista de la Viena del cambio de siglo, que hablaba de Viena como un campo de pruebas para la destrucción del mundo. ¿No? Bueno, un poco podemos aplicar lo que está pasando en Argentina. La Argentina ahora mismo es un campo de pruebas de destrucción institucional y destrucción del trabajo acumulado de generaciones  enteras de argentinos, por un progresismo reaccionario, lo llamaría de esa manera, tecnocrático y reaccionario, que en fin,  está tratando de ver en la Argentina de algo que es la destrucción del Estado, la destrucción de las instituciones del Estado, y de las instituciones que vuelven a las personas más integradas y más libres, como por ejemplo, las instituciones culturales, las universidades públicas y demás, por el desvanecimiento. Por un desvanecimiento que tiene la forma de un shock, y que genera indudablemente una resistencia, ha generado una resistencia y una represión feroz. Sin ir más lejos, esta semana se votó una ley muy importante en la Argentina. Entonces, me parece, que está abierto este experimento, cabe confiar en una sabiduría popular que sea capaz de, antes de que sea demasiado tarde, ¿tal vez?,  porque el proyecto de Milei es muy curioso, ha llegado al Estado para destruir el Estado. De hecho, cuando sale de gira internacional no se reúne con los jefes de estado, se reúne con los CEOs de las grandes corporaciones mediáticas o tecnológicas, con Elon Musk, y otros como él. Es decir, es la vanguardia, la Argentina, de un proyecto de post-política y de post-soberanía y de post-democracia, también podríamos decir. Entonces, pero, al mismo tiempo, que el programa tiene en su centro la destrucción del Estado, en lo que tiene de contención social, en lo que tienen de políticas públicas y demás, sin embargo, ha habido un fortalecimiento tremendo del aparato represivo, es decir, del monopolio de la violencia. Como se vio precisamente en esta semana. No es destrucción del Estado, es la reducción del Estado solamente a esa dimensión represiva, que tiene todo Estado, en mayor o menor grado, para precisamente afrontar esa resistencia. Bueno, se trata de ver cómo evolucionan las cosas, me parece que en la Argentina hay una reserva democrática, que viene de muy lejos y que no es tan fácil de destruir. Pero va a ser necesaria, digamos, la participación de las personas, la relación  de las personas y sobre todo, dejar de lado ciertas diferencias, bajo la conciencia de que estamos frente a un peligro, una amenaza muy grande, porque hay una novedad en el gobierno de Milei, no es igual a las derechas a las que estamos acostumbrados. No expresa, las grandes derechas argentinas, no expresa la vieja aristocracia explotadora, el ideario de la nación, la iglesia católica, las fuerzas armadas. Es como un personaje salido de los medios, descalzado, que no hace pie, por decir así, y que sin embargo ha tenido mucha eficacia en el impacto popular. Entonces, es algo, por decir así, completamente nuevo, y que bueno, habrá que apelar como te decía, a la mejor historia de la política argentina para enfrentar esto y sobre todo a muchos pensamientos desprejuiciados, no querer liquidarlo de manera perezosa, sino, tratar de pensar en toda su magnitud esto que está sucediendo.
 
 
Ernesto:
 
Diego, pues seguramente vamos a seguir tratando estos temas en la charla. Yo te agradezco mucho este tiempo pequeño que me has dado para hablar más o menos de estas cuestiones que sin duda da mucho que pensar y no me quiero despedir sin antes hacerte la última pregunta sorpresa para ti, porque tiene que ver con una relación íntima con el pensamiento de Spinoza,  ¿Qué significa para ti la obra de Spinoza en tu fuero interno, en tus propias pasiones, en tus propios afectos? Cuéntanos un poco de esto por favor Diego.
 
Diego:
 
Bueno, muchas gracias Ernesto, en realidad, indudablemente, un filósofo, digamos, de la historia de la filosofía, a quien alguien le dedica muchos años de trabajo  y de investigación, es un objeto de estudio. ¿No? Y uno puede, la opción por ese objeto de estudio, por ese pensador, en vez de otro, es muy misteriosa, digamos, no es fácilmente  desentrañable. Indudablemente Spinoza es mi objeto de estudio académico desde hace mucho tiempo, pero, junto con eso, que no me pasó con otros, por ejemplo, antes  me dediqué por muchos años a estudiar el pensamiento de Martin Heidegger, bueno, y otros pensadores que me interesan. Pero Spinoza es un compañero de vida. ¿Esto qué significa? Significa que alguien con quien  uno está en el mundo, piensa el mundo, trata de mirar las situaciones nuevas. Por supuesto, no es una invocación que se hace, sino que acompaña, un amigo, digamos. Acompaña lo que la experiencia va entregando para pensarlo. No me pasó con otros. Me pasó únicamente con Spinoza. ¿No? Y esta, bueno, diría eso, apelaría a la palabra amistad, para responder a la pregunta. La amistad es rara, un concepto central, aunque filológicamente no muy relevante en el propio pensamiento de Spinoza. Por ejemplo, Borges tiene una conferencia sobre Spinoza que enfatiza la cuestión de la amistad. Dice, un amigo del que nos hemos perdido, con el que hubiéramos querido estar.  Y desarrolla esta idea. Pero, me parece que hay una dimensión de amistad en el spinozismo que trasciende los contemporáneos.
 
 
Ernesto:
Pues te agradezco muchísimo este espacio, para indagar un poquito en tus propios intereses y un diagnóstico muy sucinto de la situación actual y del pensamiento de Spinoza. Con esto damos por terminada la entrevista. 




Círculo de Estudios Vitalistas
México / Argentina
videollamada zoom 20 de marzo 2024

Transcripción: Jesús Abraham Suárez Noriega


Imagen: Wooded River Landscape with Bridge. Jacob Ruysdael 

Wikipedia

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